MADRID HISTÓRICO - Enciclopedia
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MUSEO NACIONAL DEL PRADO

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Sabías que..

Dirección: Paseo del Prado, s/n, c/v Calle de Felipe IV, c/v Calle de Ruiz de Alarcón, c/v Plaza de Murillo.
El origen de establecer en Madrid un museo dedicado a pintura y escultura, se remonta a la época de la ocupación francesa; así, fue José I quien ideó crear un museo en el Palacio de Buenavista que albergara los objetos de arte del patrimonio real y de los conventos suprimidos, para evitar así su masiva salida a Francia.
Aunque el rey intruso nunca pudo ver ejecutada su obra, la idea fue retomada posteriormente por Fernando VII, a iniciativa de su esposa María Isabel de Braganza, y para tal efecto, ordenó que la colección de pinturas reales se instalara en el viejo caserón que Juan de Villanueva empezó a construir en 1785 con destino a Gabinete de Historia Natural, y que por entonces se encontraba inconcluso.
Fernando VII reanudó sus obras destinando 24.000 reales mensuales de su bolsillo secreto, y el 13 de noviembre de 1819 era inaugurado con el nombre de “Museo Real de Pintura y Escultura”. En esta época, su colección estaba formada por cuadros y objetos de escultura procedentes del patrimonio real, y hasta 1868 –año en que fue nacionalizado- sus gastos fueron sufragados por la corona.
Empezaba así la andadura de la que hoy, podemos considerar como la mejor pinacoteca del mundo. Cuando se abrió al público en 1819 contaba con solo tres salas y 311 cuadros, pero poco a poco fue incrementando su colección y no tardó en inaugurar las salas destinadas a las escuelas flamenca, holandesa, italiana, francesa y alemana.
En la actualidad, la colección de pintura supera los ocho mil quinientos ejemplares articulados en tres conjuntos; tres mil cuadros procedentes de la colección real; unos dos mil procedentes del antiguo Museo Nacional de Pinturas –que estuvo situado en la iglesia del exconvento de la Trinidad, por entonces Ministerio de Fomento-; y otros tres mil quinientos que paulatinamente ha ido adquiriendo el museo mediante compra, donaciones o legados.
Pero las colecciones del Prado no solo son importantes por su cantidad, sino sobre todo por su excepcional calidad. En cuanto a la pintura española destacan, entre muchos otros, las obras de Velázquez, El Greco, Murillo, Zurbarán, Ribera, Ribalta, y sobre todo Goya, del que se exponen sus principales obras maestras. También es muy completa la colección de pintura italiana -basta citar a Fra Angélico, Botticelli, el Veronés, Tiziano y Tintoretto- así como la flamenca , con obras principales de El Bosco, Rubens o Van Dyck
Además, el extenso patrimonio del museo se completa con una colección de más de cinco mil dibujos, dos mil grabados, setecientas esculturas, y un gabinete numismático de aproximadamente mil monedas y medallas.
Por último, no podemos acabar de hablar del Museo del Prado sin hacer referencia a su magnífico edificio, Monumento Nacional desde 1962. Como apuntamos anteriormente, su diseño se debe al arquitecto Juan de Villanueva, a quien Carlos III ordenó en 1785 la construcción de un gran edificio en el Prado de San Jerónimo destinado al estudio de las ciencias naturales, y que además, fuera capaz de albergar las colecciones de Historia Natural.
Su traza, típicamente dieciochesca, conjuga perfectamente la funcionalidad con la elegancia. Se trata de un paralelogramo de 202 metros de largo por 36 de ancho, compuesto por tres cuerpos -dos cuadrados en los extremos y una edificación de planta basilical en su eje central- unidos por dos alas de galerías. Cuenta con cuatro fachadas, siendo la principal y más hermosa la del Paseo del Prado, pues se compone de una doble galería que se interrumpe en el centro con un peristilo dórico.
Durante la guerra de la Independencia fue ocupado por tropas de caballería del ejército francés, con lo que se produjeron graves daños en el edificio. En este estado fue profundamente restaurado por Santiago Gutiérrez de Arintero antes de su inauguración en 1819 como museo de pintura y escultura.
Durante su historia ha sido reformado varias veces; durante el reinado de Alfonso XII se construyó la escalera de la fachada norte, y ya en el siglo XX ha sufrido dos ampliaciones en 1914 y 1955, a las que habría que sumar la que actualmente está realizando Rafael Moneo.
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