Madrid , 17 de Octubre de 2018

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CASINO DE MADRID

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Sabías que..

Dirección: Calle de Alcalá, 15.

Los casinos, los círculos, los gabinetes y las tertulias representan una parte importante del marco de representación y la sociabilidad de la clase liberal burguesa, instalada en el poder tras la muerte de Fernando VII en 1833. Es una concepción muy diferente la que hoy tenemos de estos establecimientos, por lo general dedicados a los juegos de azar y a la diversión. En el siglo XIX los casinos eran lugar de encuentro de gentes de similares condiciones socioeconómicas, profesionales y políticas; se iba a ellos a mantener una tertulia, a leer la prensa, a echar una partida de tresillo y de billar, o a tomar un refrigerio en compañía de los amigos, algo parecido a los clubes ingleses. Cada casino tenía su propio reglamento y los socios debían asumir una serie de condiciones y normas, sobre todo con respecto a la compostura y al pago de las cuotas, estando prohibidas las tertulias políticas, más propias de los círculos y las tertulias, aunque con frecuencia no se observaba esta norma.
El 16 de enero de 1837, abrió sus puertas el primer casino de Madrid en el entonces número 2 de la calle de la Visitación, en unas dependencias del piso principal del Café del Sólito, como una asociación de recreo para gente elegante y escogida. En 1840 el casino se trasladó a la vecina calle del Príncipe, junto al Teatro de la Comedia, debido al número creciente de sus socios, entre los que se encontraban los apellidos más ilustres del siglo XIX madrileño. Poco tiempo estuvo aquí pues el diccionario de Pascual Madoz de 1848 nos cuenta que se había vuelto a mudar a la Carrera de San Jerónimo, 29, instalándose en los pisos principales de la casa del marqués de Santiago, y nos describe su reglamento, sus gastos, los 400 reales de cuota que debían satisfacer los socios anualmente, sus lujosos salones y mobiliario, e incluso nos cuenta que tenía una fonda que daba servicios de comida a cualquier hora de la noche.
Por entonces, funcionaban con normalidad en Madrid muchos establecimientos de este tipo, como por ejemplo, el Casino de Santa Bárbara, para diversiones y entretenimientos de saltimbanquis, titiriteros y funciones teatrales al aire libre, en un solar que había junto al desaparecido hipódromo de Recoletos; el Casino de Autores Dramáticos para jóvenes autores y actores; el Círculo de Comercio en el entonces número 38 de la calle de Alcalá para la reunión y el esparcimiento de los profesionales de este ramo, y, otros tantos, como el Círculo de Juventud, la Tertulia del 18 de Junio, del Sotanillo, y muchas más tanto públicas como privadas.
Poco duro su nueva residencia, antes de finalizar el siglo conoció dos nuevos destinos. El primero en la calle de Alcalá esquina a la de Sevilla, en el mismo edificio donde estaba el Café Suizo, al poco tiempo demolido para construir en su lugar el edificio del Banco de Bilbao. Esta demolición produjo el segundo traslado del casino en febrero de 1891 a un gran edificio que se estaba construyendo en la esquina de enfrente, también entre las calles de Alcalá y Sevilla, y que serviría de lujosa sede de la Sociedad de Seguros La Equitativa, cuya inauguración se produciría un año después.
La amplitud del nuevo edificio de la Equitativa permitía ofrecer a los socios nuevos servicios como peluquería, biblioteca, carruajes, cocina y hasta un sistema de audición telefónica de los conciertos que se celebraban en el Teatro Real. No obstante, con motivo de este último traslado algunos socios, como el Conde de Malladas, llamaron la atención sobre la necesidad que tenía el casino de contar con un edificio propio, lo que llevó en 1899 a convocar un concurso internacional para la construcción de su nueva sede.
En un principio el jurado eligió el proyecto del francés Tronchet, arquitecto que ya había demostrado sus dotes en la Exposición Universal de París, pero las críticas de un amplio sector de arquitectos españoles llevó al jurado a considerar la decisión, optando por comprar varios de los proyectos presentados entre los que se encontraban, además del de Tronchet, los de Manuel Martínez Ángel, Gómez Acebo, Jesús Carrasco, Palacios y Otamendi, y el de los arquitectos de la familia Farge. Como solución el jurado se decantó por elegir a los Farge pero ponía como condición que se tuvieran en cuenta las ideas más interesantes de los otros proyectos.
En 1903 la sociedad del casino compró los terrenos del Veloz Club en la calle Alcalá 15, junto con los terrenos adyacentes que daban a la calle de la Aduana, y en 1905 pidió licencia al Ayuntamiento para comenzar en este solar la construcción del edificio del nuevo casino, cuyas obras se encargaría de dirigir el arquitecto José López Salaberry, a quien se debe la introducción de algunas modificaciones en la fachada y en el interior. Las obras se prolongaron durante cinco años, resultando un edificio singular entre medianerías en el que cabe destacar el balcón corrido del primer piso, la terraza y una fachada plana con apenas simetría que contrasta con la decoración de su interior, especialmente, con la bellísima escalera y el salón de baile que proyectó el propio López Salaberry y con las vidrieras de Maumejan. También destacan las pinturas que realizaron artistas de la talla de Romero de Torres, Álvarez de Sotomayor, Cecilio Plá, Emilio Sala y Manuel Benedito y las no menos importantes decoraciones escultóricas de Ángel García, Mateo Inurria y Mariano Benlliure.
Con la Segunda República el casino vivió sus peores años hasta producirse su incautación y cierre por el partido de Izquierda Republicana al comenzar la Guerra Civil, pues sus instalaciones habrían de convertirse en Hospital de Sangre, situación que se prolongó hasta marzo de 1937 para después pasar a ser la sede de la Caja de Reparaciones. Al finalizar la contienda en 1939, el casino volvió a abrir sus puertas una vez que fueron recuperados sus bienes y propiedades, aunque con el régimen franquista la institución no conoció los tiempos de esplendor de épocas pasadas. Con la llegada de la democracia el casino entró un periodo de declive económico en el que se iban sucediendo sus presidentes y juntas directivas sin encontrar remedio a la situación. Desde 1983 hasta la actualidad se han hecho varias reformas y una empresa privada explota comercialmente el casino, con una oferta cultural y de ocio mucho más variada, que tras algunos años de incertidumbre, ha llevado a la institución a revivir sus mejores momentos.
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