Madrid , 24 de Enero de 2018

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IGLESIA DE SAN JERONIMO EL REAL
MUSEO NACIONAL DEL PRADO
REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA



REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA

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Sabías que..

Dirección: Calle de Ruiz de Alarcón, 17, c/v, Calle de Felipe IV, 4 c/v Calle de Moreto, 2, c/v Calle de la Academia, 1.

Las primeras iniciativas para la fundación de la academia se deben a Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, pues estando de virrey en Nápoles pudo comprobar por sí mismo el mal uso que se hacía de la lengua castellana en tierras italianas, por lo que a su regreso a España propuso al rey Felipe V crear una institución con el fin de velar por su correcta utilización. De este modo, con el apoyo estatal de 60.000 reales anuales se creó en 1713 la Real Academia Española con la misión de cultivar y fijar la pureza y la elegancia de nuestro idioma.
Entre 1713 y 1715 varias disposiciones legales establecieron la forma de gobierno, los estatutos, la organización de la institución y el número de miembros que tendría, aprobándose también un primer plan para la elaboración de un diccionario, cuyos seis primeros volúmenes se publicaron entre 1726 y 1739.
Durante estos años la academia celebró sus reuniones y juntas en las casas del marqués de Villena, que a la sazón había sido nombrado su primer director, y después siguieron celebrándose en las casas de los sucesivos directores que tuvo la institución, hasta que en 1754 Fernando VI les cedió algunas habitaciones de la Casa del Tesoro.
El trabajo de la academia siguió creciendo con la publicación de tratados de gramática, y ortografía, además de recuperar, corregir y comentar ediciones de obras de autores españoles como el Quijote, el Fuero Juzgo y muchas otras más, como una recopilación de poesías anteriores al siglo XV.
Durante el breve reinado de José I Bonaparte fueron refundidas durante algún tiempo las Reales Academias de la Lengua y de la Historia, siendo probablemente en estos momentos cuando se produjo su traslado a la calle de Valverde, 26, ya que coincide con la época en que se derriba la Casa del Tesoro y otras tantas manzanas de casas para crear la futura Plaza de Oriente.
En esta nueva sede, ya entonces propiedad de la academia, se contaba con dependencias más espaciosas para sus funciones y para albergar su copiosa biblioteca. Y es que iban aumentando las tareas, los certámenes públicos y las publicaciones, lo que obligó a realizar en 1847 y 1859 sendas reorganizaciones que trajeron un aumento del número de académicos de plaza y supernumerarios.
Aprovechando la apertura de la calle de Alfonso XII y la parcelación de parte de los terrenos que habían pertenecido al Real Sitio del Buen Retiro, la academia inició en 1884 los trámites pertinentes para ubicar su sede en esta nueva barriada que se estaba construyendo. Tras varios años de espera, en 1891 se encargó al arquitecto Miguel Aguado de la Sierra la construcción del nuevo edificio, sobre un gran solar rectangular que conformaba una manzana entera de casas.
La nueva sede, inaugurada en 1894 por la reina regente María Cristina de Austria, fue concebida con gran sencillez y funcionalidad, y, sobre todo, con la intencionalidad de que sus trazas neoclásicas encajaran con la estética del Museo Nacional del Prado y con su vecina iglesia de San Jerónimo el Real. De hecho, los recursos técnicos y los materiales empleados en su construcción son de inspiración dieciochesca: una gran caja realizada con lienzos de ladrillo en los que impera la simetría de los vanos y frontones realizados en piedra, así como de unos pocos motivos decorativos. Al igual que el Museo Nacional del Prado, la fachada principal es clasicista, estando compuesta en este caso por un pórtico tetrástilo de columnas dóricas, frontón y escalinata.
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